domingo, 21 de octubre de 2012

Trastornos Musculo-Esqueléticos (TME). Parte 4 de 7. Por Juan Pacheco

Ing. Juan Pacheco 
   Twitter: @JAlfonsoSanchez



PARTE IV. TME SEGÚN LA ZONA DE LA MOLESTIA
       ANTEBRAZO – MUÑECA - MANO 

Continuamos con los artículos relacionados con los TME más comunes y que en su mayoría están asociados las tareas que se ejecutan a diario dentro de las empresas o a las actividades de la vida cotidiana. En esta oportunidad hablaremos de las patologías más comunes que afectan a los antebrazos, muñecas, y manos.

ANTEBRAZO, MUÑECA Y MANO
Si hacemos una revisión de los TME asociados a los antebrazos, muñeca y mano encontramos que en la muñeca y en la mano, los tendones están rodeados por vainas tendinosas, estructuras tubulares que contienen líquido para proporcionar lubricación y protección al tendón.

En este sentido si aparece una inflamación de la vaina tendinosa se denomina tenosinovitis. Por otra parte si la inflamación  se produce en el punto en que el músculo se une al tendón se denomina peritendinitis.

La tenosinovitis de la muñeca se localiza en la zona de la vaina tendinosa de la muñeca, mientras que la peritendinitis lo hace por encima de la zona de la vaina tendinosa en el antebrazo. En este orden de ideas, vale la pena mencionar que también existe otro tipo de de patología que afecta la zona y se denomina tendinitis de inserción,  la cual es una inflamación del tendón en el lugar de unión al hueso.

La aparición de tenosinovitis o peritendinitis es muy variable según el tipo de trabajo. Se han descrito de modo característico incidencias altas en trabajadores de fabricación como procesadores de alimentos, carniceros, envasadores y montadores. Algunos estudios recientes demuestran la existencia de altas tasas de incidencia incluso en las industrias modernas.

Ahora pasaremos a describir siete (7) de las patologías más comunes, con nombre y apellido, el cual varía según los síntomas y el lugar donde aparece la dolencia. En este sentido encontramos:

1.    Tenosinovitis de De Quervain
Es una tenosinovitis estenosante (o constrictora) de las vainas tendinosas de los músculos que extienden y separan (abducen) el pulgar en la cara externa de la muñeca. El proceso aparece al principio de la niñez y en cualquier edad posterior. Suele ser más frecuente en el sexo femenino. Se han sugerido como factores causales los movimientos repetitivos de la muñeca y los traumatismos contusos.

2.    Tenosinovitis estenosante de los dedos
Las vainas tendinosas de los tendones flexores de los dedos se mantienen próximas a los ejes de las articulaciones mediante bandas tensas denominadas poleas. Las poleas pueden engrosarse, y el tendón mostrar una tumefacción nodular más allá de la polea, lo que ocasiona una tenosinovitis estenosante, a menudo acompañada de bloqueo doloroso o de dedo en resorte. Las causas del dedo en resorte son en gran parte desconocidas. Algunos casos producidos en la primera infancia es probable que sean congénitos, y otros parecen surgir después de un traumatismo.

3.    Síndrome compartimental
Los músculos, nervios y vasos sanguíneos del antebrazo y de la mano están situados en compartimientos específicos limitados por huesos, membranas y otros tejidos conjuntivos. Se entiende por síndrome compartimental un proceso en el que la presión intracompartimental aumenta de forma constante o repetida hasta un punto en que las estructuras compartimentales pueden resultar lesionadas (Mubarak 1981). Esto puede ocurrir después de un traumatismo, como una fractura o una lesión por aplastamiento del brazo.
Los síntomas del síndrome compartimental son tensión de los límites aponeuróticos del compartimiento, dolor durante la contracción muscular y, posteriormente, también durante el reposo, y debilidad muscular. A la exploración clínica, la zona del compartimiento está hipersensible, dolorosa al estiramiento pasivo, y puede haber una disminución de la sensibilidad en la distribución de los nervios que pasan por el compartimiento.

4.    Trombosis de la arteria cubital (síndrome del martillo hipotenar)
La arteria cubital puede sufrir daño, con la consiguiente trombosis y oclusión del vaso, en el canal de Guyon, situado en la cara interna (cubital) de la palma. A menudo la enfermedad va precedida de una historia de traumatismos repetidos sobre la cara cubital de la palma (eminencia hipotenar), como pueden ser el martilleo intenso o la utilización de la eminencia hipotenar como si fuera un martillo (Jupiter y Kleinert 1988).
Los síntomas consisten en dolor y calambres, así como intolerancia al frío de los dedos cuarto y quinto. También puede haber trastornos dolorosos del tipo de dolor sordo, hormigueo y entumecimiento, pero el rendimiento de los músculos suele ser normal.

5.    Contractura de Dupuytren
La contractura de Dupuytren es un acortamiento progresivo (fibrosis) de la aponeurosis palmar (tejido conjuntivo que une los tendones flexores de los dedos) de la mano, que da lugar a una contractura permanente de los dedos en flexión.
Se asocia a epilepsia, diabetes tipo I, consumo de alcohol y tabaquismo. Existen pruebas de una relación entre la exposición a la vibración procedente de herramientas manuales y la contractura de Dupuytren. La presencia de la enfermedad se ha asociado también a lesiones aisladas y al trabajo manual pesado.

6.    Quistes sinoviales de muñeca y mano
Un ganglión es un pequeño saco blando lleno de líquido; los quistes sinoviales representan la mayor parte de todos los tumores de tejidos blandos de la mano. Existe controversia acerca de las causas de los quistes sinoviales. Algunos autores los consideran congénitos, mientras que otros opinan que en su desarrollo pueden intervenir los traumatismos agudos o repetidos. También existen diversas opiniones en cuanto al proceso de su desarrollo (Angelides 1982).
La localización más típica del ganglión es en la cara exterior del dorso de la muñeca (ganglión dorsorradial), donde se puede presentar como una formación blanda claramente visible.
Un ganglión dorsal más pequeño puede pasar inadvertido si no se flexiona marcadamente la muñeca. El ganglión palmar de la muñeca (situado en la cara palmar de ésta) se localiza típicamente en el lado exterior del tendón del flexor radial de la muñeca. El tercer tipo de ganglión en cuanto a frecuencia se sitúa en la polea de la vaina del tendón flexor de los dedos, a nivel de los nudillos. Un ganglión palmar de la muñeca puede producir el atrapamiento del nervio mediano en la muñeca, dando lugar a un síndrome del túnel de carpo. En raros casos, un ganglión puede localizarse en el canal cubital (canal de Guyon) en la parte interior de la palma y causar el atrapamiento del nervio cubital.
Los síntomas de los tumores sinoviales de la muñeca son dolor local típico durante el esfuerzo, así como posturas desviadas de la muñeca. Los tumores sinoviales de la palma y de los dedos suelen resultar dolorosos durante la prensión.

7.    Trastornos del control motor de la mano (calambre del escritor)
El temblor y otros movimientos incontrolados pueden alterar las funciones de la mano que requieren una alta precisión y control, como la escritura, el montaje de piezas pequeñas y el tañido de instrumentos musicales. La forma clásica del trastorno es el calambre del escritor cuya tasa de aparición se desconoce. Estos procesos se consideran en la actualidad una forma de distonía específica de la tarea. Las distonías son un grupo de trastornos caracterizados por contracciones musculares involuntarias permanentes, que provocan movimientos de giro repetitivos o posturas anormales.
En el calambre del escritor aparece un espasmo muscular, por lo general indoloro, inmediatamente o poco después de comenzar a escribir. Los dedos, la muñeca y la mano pueden adoptar posturas anormales, y la pluma a menudo se sujeta con una fuerza excesiva. La situación neurológica puede ser normal y en algunos casos se observa una mayor tensión o temblor del brazo afectado.


Revisión Bibliográfica: 
Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela (ANUV). Diplomado Internacional en Estudios de Ergonomía. (2012)
Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, Organización Internacional del Trabajo, O.I.T., 3ra Edición, 2001


Elaborado por: Ing. Juan Pacheco.
Correo:  0800.focus@gmail.com

Trastornos Musculo-Esqueléticos (TME). Parte 3 de 7. Por Juan Pacheco






Ing. Juan Pacheco 
   Twitter: @JAlfonsoSanchez
PARTE III. TME SEGÚN LA ZONA DE LA MOLESTIA
       CUELLO – HOMBRO - CODOS 



En artículos anteriores hemos hablado de las partes que conforman el SME y cuáles son las patologías que generalmente aparecen en estas regiones. En los artículos siguientes hablaremos de los TME según el área específica de donde aparecen. En este sentido hablaremos de las dolencias que afectan al cuello, al hombro y por ultimo y no mas importante el codo.


EL CUELLO
Según Åsa Kilbom, el dolor y las molestias en el cuello son algunos de los síntomas más comunes asociados al trabajo. Estos aparecen tanto en el trabajo manual con amplia demanda física como en el trabajo sedentario, y los síntomas a menudo persisten durante períodos prolongados; de hecho, en algunos casos durante toda la vida.

De ello se deduce que los trastornos del cuello son difíciles de curar una vez que han aparecido, por lo que se debe prestar la máxima atención a la prevención primaria. Tres son las principales razones por las que los trastornos del cuello son frecuentes en la vida laboral:

  1. La carga sobre las estructuras del cuello se mantiene durante períodos prolongados debido a las elevadas demandas visuales del trabajo y a la necesidad de estabilización de la región del cuello-hombros cuando se trabaja con los brazos.

  1. Los trabajos psicológicamente exigentes, con grandes demandas en cuanto a concentración y a calidad y cantidad de trabajo son frecuentes, y producen una mayor actividad de los músculos del cuello. Esta tensión aumenta más si el trabajo es en general psicológicamente estresante, debido por ejemplo a malas relaciones laborales, a la escasa influencia sobre la organización del trabajo y a motivos similares.

  1. Los discos y las articulaciones del cuello son a menudo asiento de cambios degenerativos, cuya prevalencia aumenta con la edad. Ello reduce la capacidad de soportar las sobrecargas de trabajo.

Posterior a la revisión de estas razones, continuaremos con los factores de riesgo específico asociados a estas condiciones:

La Postura
La flexión, extensión, curvatura lateral y torsión prolongadas del cuello producen fatiga muscular y pueden dar lugar a lesiones musculares crónicas y cambios degenerativos de la columna cervical.

Los Movimientos Repetitivos
Los movimientos repetitivos de las manos aumentan las demandas para la estabilización de la región del cuello y hombros, aumentando así el riesgo de problemas cervicales. Factores como las altas demandas de velocidad y precisión de movimientos, así como las grandes demandas de fuerza ejercida por las manos, implican demandas aún mayores de estabilización de las regiones proximales del cuerpo.

Factores psicológicos y sociales
Se han destacado especialmente factores como el estrés psicológico percibido, el mal control de la organización del trabajo, las malas relaciones con los superiores y los compañeros y de trabajo y las altas demandas de exactitud y rapidez en el trabajo. El mecanismo probablemente sea un aumento de la tensión en el trapecio y otros músculos que rodean el cuello, como parte de una reacción general de “estrés”.

Factores individuales
Características individuales como la edad, sexo, fuerza y resistencia muscular, la capacidad física para el trabajo, tamaño corporal, personalidad, inteligencia, hábitos en el tiempo libre (actividad física, consumo de tabaco, alcohol, dieta) y TME anteriores han sido tenidos en cuenta, como factores que podrían modificar la respuesta a las exposiciones físicas y psicosociales.
Las mujeres suelen presentar una mayor prevalencia de síntomas en el cuello que los varones. La explicación más probable es que la exposición a los factores de riesgo físicos y psicosociales es mayor en el sexo femenino, como ocurre en los trabajos con monitores, el montaje de pequeños componentes y la costura a máquina.

HOMBRO
Una de las estadísticas que más llama la atención con respecto a las patologías del hombro es que hasta un tercio de las mujeres y una cuarta parte de los varones se quejan de sensación de dolor en cuello y hombros a diario o cada dos días. En este sentido nombraremos los huesos que forman el hombro: la clavícula, la escápula (omóplato) y la articulación glenohumeral. La función del hombro es proporcionar una plataforma para la extremidad superior y para algunos de sus músculos.

Definidos estos aspectos, pasaremso a describir un poco las patologías específicas relacionadas con esta área

Trastornos del manguito de los rotadores y tendinitis del bíceps
Las tendinitis y tenosinovitis son inflamaciones de un tendón y de la membrana sinovial de una vaina tendinosa. Los tendones de los músculos del manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor), junto con la cabeza larga del bíceps braquial, son localizaciones habituales de inflamación en el hombro.

En estas localizaciones están implicados grandes movimientos de los tendones. Durante la elevación, dado que los tendones pasan a la articulación del hombro y bajo la estructura ósea (el arco coracoacromial), pueden resultar comprimidos, con la consiguiente inflamación. Estos trastornos reciben en ocasiones el nombre de síndromes de impactación.

La inflamación de un tendón puede ser parte de una enfermedad inflamatoria generalizada, como ocurre en la artritis reumatoide, pero también estar causada por inflamación local a consecuencia de irritación y fricción mecánicas.

Osteoartritis de las articulaciones del hombro y acromioclavicular
Las osteoartritis (OA) de la articulación del hombro y de la articulación acromioclavicular son cambios degenerativos del cartílago y del hueso en las articulaciones y los discos intervertebrales.

CODO
Si hablamos de los TME que afectan a los codos específicamente debemos empezar por la epicondilitis, la cual es un proceso doloroso que se produce en el codo, en donde los músculos que permiten el movimiento de la muñeca y los dedos contactan con el hueso.

Cuando este proceso doloroso se produce en la parte externa, se denomina codo de tenista (epicondilitis externa). Cuando tiene lugar en la parte interna de la articulación del codo, se denomina codo de golfista (epicondilitis interna). El codo de tenista es una enfermedad bastante frecuente en la población general, y en algunos estudios se ha observado una alta incidencia en algunos grupos profesionales con tareas manuales intensivas.

Se cree que la epicondilitis está causada por esfuerzos repetitivos e intensos de la muñeca y de los dedos. La epicondilitis suele aparecer a partir de los 40 años de edad, y es rara antes de los 30 años. Los síntomas consisten en dolor, especialmente durante los ejercicios de la mano y la muñeca; la prensión de un objeto con el codo extendido puede ser sumamente dolorosa.

Bursitis del olécranon
La bursitis del olécranon es una inflamación del saco lleno de líquido que está situado en el lado dorsal del codo (bolsa del olécranon). Puede estar causada por traumatismos mecánicos repetidos (bursitis traumática o “del estudiante”). También puede ser debida a infección o asociarse a la gota. Existen tumefacción local y movimiento ondulante a la palpación debido a la acumulación de líquido en la bolsa. El aumento de la temperatura cutánea indica la existencia de un proceso infeccioso (bursitis séptica).

Revisión Bibliográfica: 
Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela (ANUV). Diplomado Internacional en Estudios de Ergonomía. (2012)
Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, Organización Internacional del Trabajo, O.I.T., 3ra Edición, 2001



Elaborado por: Ing. Juan Pacheco.
Correo:  0800.focus@gmail.com

Trastornos Musculo-Esqueléticos (TME). Parte 2 de 7. Por Juan Pacheco




Ing. Juan Pacheco 

PARTE II. ENFERMEDADES OCUPACIONALES

En el artículo anterior dimos una breve introducción que como está compuesto el SME, y cuáles son las causas de origen laboral que, normalmente contribuyen a la aparición o que complican aun mas algún cuadro clínico existente.

En esta parte, hablaremos un poco sobre las enfermedades de origen ocupacional causadas por los TME, cuales son las principales partes afectadas y las dolencias asociadas según la parte del cuerpo donde aparecen.

ENFERMEDADES OCUPACIONALES POR TME
El dolor muscular relacionado con el trabajo se presenta casi siempre en la zona del cuello y los hombros, el antebrazo y de la región lumbar. Cuando se supone que el dolor muscular está relacionado con el trabajo, se puede clasificar en uno de los siguientes trastornos:

1.    Trastornos profesionales cervicobraquiales (TPC).
2.    Lesión por tensión de repetición (LTR).
3.    Trastornos traumáticos acumulados (TTA).
4.    Síndrome de (lesión por) uso excesivo.
5.    Trastornos del cuello y de las extremidades superiores relacionados con el trabajo.

Basándonos en lo anterior, hablemos un poco de cuáles son las principales partes afectadas por los TME  y las dolencias según la zona donde aparecen:

  • TENDONES
Según Armstrong y cols. (1993) se ha demostrado que los trastornos de los tendones se producen según patrones previsibles. Se localizan en las partes del organismo con altas concentraciones de tensión (p. ej., en los tendones del supraespinoso, el bíceps y los flexores y extensores de los dedos). Por este motivo, existe una asociación entre la intensidad del trabajo y la prevalencia de trastornos tendinosos.
Tambien podemos hacer referencia al trabajo publicado por Leadbetter (1989), el cual nos dice que este patrón también se ha demostrado en deportistas aficionados y profesionales. Los factores comunes en estas lesiones son los esfuerzos repetidos y la sobrecarga.

  • HUESO Y CARTÍLAGO
Otras partes del SME que también se ven afectados son los huesos y los cartílagos, los cuales forman parte de los tejidos conjuntivos especializados que constituyen el sistema esquelético. El hueso es un tejido vivo que se repone a sí mismo continuamente. Su dureza es la adecuada para la tarea de proporcionar una función de soporte mecánico, mientras que la elasticidad del cartílago lo es para proporcionar a las articulaciones la capacidad de moverse.

En este sentido los trastornos específicos a los cuales están expuestos los huesos y los cartílagos son:
  • Osteopenia es el término general utilizado para describir la reducción de la sustancia ósea detectada radiológicamente. A menudo asintomática en las primeras fases, puede manifestarse finalmente como debilitamiento de los huesos.
  • Osteoartritis es el principal trastorno crónico de ciertas articulaciones móviles, y su incidencia aumenta con la edad. Entre las principales articulaciones que soportan carga y que son propensas a la osteoartritis encontramos: la cadera, la rodilla, los pies y las articulaciones de la columna vertebral. El hombro, aunque no soporta peso, también puede sufrir diversas alteraciones artríticas, como desgarro del manguito de los rotadores, subluxación de la cabeza humeral.

  • DISCOS INTERVERTEBRALES
Ocupan alrededor de la tercera parte de la columna. Proporcionan flexibilidad, y transmiten carga hacia ella, su comportamiento mecánico posee una gran influencia sobre la mecánica de toda la columna. Una elevada proporción de casos de dolor lumbar guardan relación con el disco, ya sea directamente a través de una hernia de disco, o indirectamente porque los discos degenerados someten a una tensión excesiva a otras estructuras de la columna.

Según lo anterior podemos nombrar una serie de patologías en las que están envueltos los discos intervertebrales, tenemos:
  • Escoliosis: es una curvatura lateral de la columna vertebral en la que tanto los discos intervertebrales como los cuerpos vertebrales están acuñados. Puede ser debida a un defecto congénito de la columna, como en el caso de las hemivértebras en forma de cuña, o surgir secundariamente a trastornos como la distrofia neuromuscular.

  • Espondilolistesis: es un desplazamiento horizontal hacia adelante de una vértebra con relación a otra. Puede ser consecuencia de una fractura en el puente óseo que conecta las porciones frontal y posterior de la vértebra. Obviamente, el disco intervertebral situado entre estas dos vértebras está estirado y sometido a cargas anormales.

  • Disco roto o prolapsado: La rotura del anillo posterior es bastante frecuente en los jóvenes o adultos de edad mediana físicamente activos. En ocasiones, fragmentos aislados y secuestrados de material del disco atraviesan este desgarro y llegan hasta el canal vertebral. La irritación o la compresión del nervio ciático produce dolor intenso y parestesias (ciática) en la extremidad inferior.

  • Enfermedad degenerativa del disco: Es la denominación dada a un grupo mal definido de pacientes que presentan dolor lumbar. Pueden mostrar cambios radiológicos, como disminución de la altura del disco y posiblemente formación de osteofitos en el borde de los cuerpos vertebrales. Este grupo de pacientes podría representar el estado final de varios estados fisiopatológicos

  • Estenosis espinal: El estrechamiento del canal vertebral que se produce en la estenosis espinal ocasiona compresión mecánica de las raíces de los nervios espinales y de su aporte sanguíneo, con lo que puede dar lugar a síntomas como debilidad, alteración de los reflejos, dolor o pérdida de la sensibilidad (parestesias) o, en ocasiones, no presentar síntomas. El estrechamiento del canal puede, a su vez, estar causado por diversos factores, incluida la protrusión del disco intervertebral y la presencia de artritis con inflamación de otros tejidos conjuntivos blandos.

Según lo anteriormente expuesto, podemos nombrar los principales factores de riesgo asociados estas condiciones:

Carga
La carga sobre los discos depende de la postura. Las mediciones intradiscales demuestran que la posición sedente da lugar a presiones cinco veces mayores que las alcanzadas con la columna en reposo. El levantamiento de pesos externos puede aumentar en gran medida la presión intradiscal, sobre todo si el peso se mantiene separado del cuerpo. Obviamente, un aumento de la carga puede dar lugar a la rotura de discos que de otra manera permanecerían intactos.

Las investigaciones epidemiológicas revisadas por Brinckmann y Pope (1990) concuerdan en un aspecto: la elevación o el transporte repetidos de objetos pesados o la realización de trabajos en posición de flexión o hiperextensión representan factores de riesgo para la aparición de problemas lumbares. Asimismo, ciertos deportes, como la halterofilia, pueden asociarse a una mayor incidencia de dolor lumbar que, por ejemplo, la natación. El mecanismo no está claro, aunque podrían influir los diferentes patrones de carga.

Tabaquismo
Según (Rydevik y Holm 1992) la nutrición del disco es muy precaria, y basta una pequeña reducción del flujo de nutrientes para que resulte insuficiente para el metabolismo normal de sus células. El consumo de cigarrillos puede producir tal reducción debido a su efecto sobre el sistema circulatorio fuera del disco intervertebral. El transporte de nutrientes como oxígeno, glucosa o sulfato al interior del disco se reduce significativamente tras sólo 20 a 30 minutos del consumo de tabaco, lo que puede explicar la mayor incidencia de dolor lumbar en los fumadores en comparación con los no fumadores.

Vibración
Estudios epidemiológicos han demostrado que existe una mayor incidencia de dolor lumbar en los sujetos expuestos a niveles altos de vibración. La columna vertebral es susceptible a las lesiones a sus frecuencias naturales, sobre todo desde 5 a 10 Hz. Numerosos vehículos provocan vibraciones a estas frecuencias. Estudios comunicados por Brinckmann y Pope (1990) han demostrado la existencia de una relación entre tales vibraciones y la incidencia de dolor lumbar. Puesto que se ha demostrado que las vibraciones afectan a los pequeños vasos sanguíneos en otros tejidos, éste podría ser también el mecanismo de este efecto en la columna vertebral.


Revisión Bibliográfica:
Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela (ANUV). Diplomado Internacional en Estudios de Ergonomía. (2012)
Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, Organización Internacional del Trabajo, O.I.T., 3ra Edición, 2001

Elaborado por: Ing. Juan Pacheco.
Correo:  0800.focus@gmail.com

Trastornos Musculo-Esqueléticos (TME). Parte 1 de 7. Por Juan Pacheco


Ing. Juan Pacheco 
   Twitter: @JAlfonsoSanchez
PARTE 1 - INTRODUCCIÓN


Los Trastornos Musculo-Esqueléticos (TME) se encuentran entre los problemas más importantes de salud en el trabajo, tanto en los países desarrollados como en los en vías de desarrollo.

La mayor parte de los TME producen molestias o dolor local y restricción de la movilidad, que pueden obstaculizar el rendimiento normal en el trabajo o en otras tareas de la vida diaria. Casi todos guardan relación con el trabajo, en el sentido de que la actividad física puede agravarlas o provocar síntomas relacionadas con ellas, incluso aunque las enfermedades no hayan sido causadas directamente por el trabajo.

Si nos desviamos un momento para revisar las estadísticas suministradas por el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (INPSASEL) sobre las enfermedades ocupacionales reportadas en Venezuela para el año 2006 nos encontraremos algo interesante.

Para esta fecha, ultimo registro que se tiene sobre las enfermedades ocupacionales que afectan a la población laboral Venezolana, encontramos que en su mayoría se deben a Trastornos Musculo-Esqueléticos (76,5%), siendo el mayor contribuyente a este elevado porcentaje las Hernias Discales. (Fig. 1)


Para comprender a los TME es necesario conocer tanto la fisiología del funcionamiento normal como la fisiopatología, es decir, lo que funciona mal. Para empezar comenzaremos hablando un poco de lo que es el Sistema Musculo-Esquelético (SME) y cuales son aquellos elementos que lo componen.

EL SISTEMA MUSCULO-ESQUELÉTICO (SME)
Siguiendo con la presentación de este artículo comenzaremos por decir que los tres elementos básicos que conforman el SME son los huesos, músculos y tejido conjuntivo. Este ultimo forma tanto los ligamentos que mantiene unidos a los huesos, como tendones, que son estructuras que unen los músculos y los huesos.

Su principal función es:
·         Dar soporte y estabilidad al cuerpo.
·         Proteger a los órganos internos.
·         Dar movilidad y distribuir las cargas a través del cuerpo.

En este sentido podemos aseverar que el SME está formado en esencia por tejidos similares en las diferentes partes del organismo. Por ejemplo, Los músculos, los cuales  son las áreas donde se localiza más frecuente del dolor. En la región lumbar, los discos intervertebrales son los tejidos que habitualmente presentan problemas. Así mismo, en el cuello y las extremidades superiores son frecuentes los trastornos de tendones y nervios, mientras que en las extremidades inferiores es la osteoartritis el proceso patológico más importante.

Si asumimos que los TME son uno de los factores que generan más discapacidades, sean temporales o permanentes, dentro del capital humano que labora, y a pesar de la falta datos, puede proponerse una programa de prevención de enfermedades ocupacionales, en especial las relacionadas a TME, a través de un programa de monitoreo de la salud preventivo de nuestros trabajadores, la capacitación y formación del personal, para que adopte una política preventiva al ejecutar sus tareas diarias.

Lo anterior deberá ser combinado con el suministro de todas las ayudas tecnológicas y equipos que permita ejecutar las tareas sin poner en riesgo la salud de los trabajadores. Por otro lado, fomentar el ejercicio físico de los trabajadores, así como, una buena alimentación, eliminar el habito de fumar y el consumo de bebidas alcohólicas, lo cual a la larga traerá beneficios a la calidad de vida de las personas, y permitirá detectar las causas que originan las TME y así, poder prevenirlas y corregirlas a tiempo, lo cual se traduce en mejorar de la productividad de la organización, que al final se traduce en disminución de perdidas y aumento de los ingresos.

Adicionalmente a esto debemos decir que No todos los TME guardan una relación causal con el trabajo. No obstante, es importante considerar la adecuación del trabajo a la capacidad de rendimiento del trabajador, lo cual ayudará a realizarlo con éxito y de forma segura, sin fomentar la aparición de  accidentes o enfermedades ocupacionales que afecten el rendimiento de nuestro capital humano y nuestra productividad.

Un aspecto importante que se debe tener en cuenta a la hora de crear una política de salud y prevención de Enfermedades Ocupacionales dentro de nuestra empresa son los principales factores de riesgo asociados a los TME y el trabajo, entre ellos tenemos: la repetición, fuerza, carga estática, postura, precisión, demanda visual y la vibración, los ciclos inadecuados de trabajo y descanso. También pueden intervenir factores ambientales, socioculturales o personales, y por último y no más importante la capacitación y formación de nuestro personal.

Revisión Bibliográfica:

  • Asociación de las Naciones Unidas en Venezuela (ANUV). Diplomado Internacional en Estudios de Ergonomía. (2012)
  • Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, Organización Internacional del Trabajo, O.I.T., 3ra Edición, 2001
  • Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales, http://www.inpsasel.gob.ve/moo_medios/sec_estadisticas.html

Elaborado por: Ing. Juan Pacheco.
Correo:  0800.focus@gmail.com